¡Alto!
A pesar de que para algunas cosas está bueno ser alto... hay veces que resulta molesto. No soy un jugador de básquet ni nada de eso... mido 1,83... para mi es normal eso... pero para el mundo parece que no lo es, porque a esa altura está lleno de obstáculos que complican mi existencia y la de la gente con mi altura o más...
Ya en mi casa... ni el espejo del baño está a mi altura, me tengo que agachar para verme. Y cuando camino por la calle me cansa tener que hacer slalom con las ramas de los árboles y los toldos de los negocios. También en los colectivos (de vuelta mi tema recurrente...) me pasa que en algunos me toca la cabeza con los caños del techo. Si a los de piso bajo les dicen "Piso Bajo"... a estos deberían decirles "Techo bajo". Si, estos de piso bajo son más pasables por tener más altura interior... pero tienen esos aros colgantes casi olímpicos para sostenerse... que convenientemente... también están a la altura de mi cabeza... y con las frenadas y aceleradas se transforman en péndulos golpeadores de gente alta (como los de los Gladiadores Americanos). Esos aros colgantes también están en los subtes... pero ahí mucho no molestan. Lo que molesta en los subtes, aparte de sus puertas bajas porque los trajeron de Japón... o algún lugar de gente petisa, es que cuando no anda (y casi nunca anda) el cartelito luminoso que te dice la estación en donde estás... me tengo que agachar bastante para fijarme dónde estoy... porque desde mi altura no se ven los carteles del nombre de la estación... y no hay otra cosa que no sea eso que indique dónde estás. A menos, claro... que te sepas cómo luce cada estación o lleves la cuenta de por dónde vas. Cosa que para mi es complicado... porque para mi las estaciones son todas iguales... Y aparte hay que estar demasiado atento y pendiente... y eso es mucho pedir a la mañana.
En fin, deberían empezar a adaptar el mundo un poco a la gente alta... o aunque sea ponerle avisos como los que tienen los túneles ("Altura máxima: 1,80") a las ramas de los árboles, toldos de negocios, puertas enanas de los subtes. O directamente pagarnos masajistas para aliviar el dolor de cuello que nos genera todo esto...





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